
Tengo un amigo piloto, de esos que vuelan de acá para allá y hoy duermen aquí y mañana en Punta Cana. Sufre de mal de amores, porque tanto viaje no le "permite" mantener una relación formal. Aquí, la nenabuena, de paso que lo escucha le dice que a lo mejor la culpa no es sólo de tanto viajar.... Si no de tanto menearse. Ten cuidado, no vayas a marearte.
Tengo varias amigas maestras de profesión y de vocación, a las que el cuidado de los niños de los demás durante varias horas al día les quitan las ganas de tener su prole personal. Mi consejo es que nada ni nadie puede sustituir el beso de buenas noches de un hijo propio.
Un amigo montañero, del que hay mucho que aprender, siempre sonriente, sube y sube y siempre arriba arriba. Recuerdo cuando no todo era la cima y lo sabías porque lo sabías pero no porque se le notara.
Otra amiga toca el piano. Una vez no lo hizo en la tecla adecuada y desafinó un poco, pero en cuanto se da cuenta de que la melodía no es la adecuada recupera el ritmo en clave de sol o de lo que haga falta. Y será un placer volver a escucharte feliz.
Varios amigos pertenecen a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con mayúsculas. Bueno, del Estado o de lo que sea. A algunos la disciplina que aprendieron cuando se preparaban para desempeñar ese puesto de trabajo, les ha grabado a fuego una rigidez que a veces no les permite salirse del autocorsé y les hace sufrir. Y yo aquí haciendo lo que puedo para que sonreír sea algo factible aún dentro del uniforme. Me alegra conseguirlo tan a menudo.
Mi amiga por excelencia es la tía más buena, noble y cariñosa del mundo. Y el mundo, sobre todo en el que ella vive, a veces le juega malas pasadas. Porque donde yo veo normalidad, otras ven malas intenciones. Aparte de escucharte, reina, sólo puedo decirte que el tiempo pone a cada uno en su lugar. Sabes que a mí ya me lo ha demostrado ese tiempo con su paso. Y no hace falta reír el último para reír mejor. Tú sonríele a todo e irá bien.
Tengo otra amiga que está pasando quizás por el momento más difícil de su vida y aunque la canción dice "todo pasa y todo queda" yo me encuentro en condiciones de afirmar y asegurarte, raíña, que todo pasa... Y aunque algunos temas permanecen, lo malo, lo que hace daño, se irá difuminando. Dale tiempo. Y además yo estoy y estaré aquí. Da igual hacia donde se incline la balanza.
Para la que se "acuerda de mí", es el SIGO. Permanezco. Estoy y estaré. Estaremos. Celebraremos... Que va llegando el tiempo.
Para ÉL, el que en los últimos meses se ha ganado las mayúsculas a full time, a golpe de tiempo y de nubes, de pozos sin fondo, de agujeros negros y de decepciones, es también el estoy-estás-estamos y el resto de las conjugaciones. El pasado perfecto no nos pilló a tiempo, pero lo solucionamos a marchas forzadas. A veces los imanes utilizan la polaridad adecuada.
A quien ha decidido mantenerse a distancia, decirle que si te he ofendido no ha sido con mala intención. Sólo utilicé lo que mejor manejo en mi vida, las palabras, y de la forma que me pareció adecuada en su momento, para ver si conseguía que se me entendiera... Y creo que no se pudo. Yo me liberé y asumo con pena las consecuencias.
A golpe de mail tengo muchos y variados AMIGOS, amigos, amiguetes y demás, de aquí al ladito o del 5ºcoño, algunos más conocidos que otros, dispuestos escuchar y a contar, o simplemente a hablar del tiempo, a CONSTRUIR, a contar conmigo y con los míos. Después de alguna derrota por haberme dejado llevar, algo a lo que no estaba acostumbrada (ni a que me fallaran ni a dejarme llevar), ahora no puedo fiarme de mi intuición, pero procuro hacerte hueco. Dame tiempo que será mutuo.
Podría extenderme mucho con todos los que forman parte de mi vida, los que no son de la familia pero casi, los que fueron, los que llegan, los que se quedan y sobre todo, los que nunca se van.
Están siendo días difíciles, porque me toca a mí ESTAR para los que han sido, son y serán. Y me siento impotente por no poder arreglar los problemas de los demás y quedarme sólo en el "se hace lo que se puede". El insomnio se apodera de mi cabeza y en esas largas horas de madrugada, preocupada busco soluciones que aporten los menos daños colaterales posibles. Algunas se van encontrando. Las otras ya aparecerán.
Cómplice de todo lo que te pasa, estoy aquí. Y no me voy a pirar, que lo sepas. Para lo que quieras y necesites, me encontrarás al otro lado. O a tu lado si es necesario.
Apertiñas mil...
Suena lo de "la vida te lleva por caminos raros"... Sumemos experiencias, que nos harán fuertes. ¿Cada cosa que nos pasa tiene un motivo?