
Sólo había ruinas a su alrededor.
Cada vez que miraba la tarea que tenía por delante se le nublaban los ojos. No llegó a llorar, porque bastantes lágrimas habían caído en los días pasados como para dejar que una vez más volvieran a empañarle el camino.
A pesar de haber quitado las malas hierbas y tapado los agujeros que la erosión y la larga temporada sin pasar por allí habían creado, pronto descubrió que quedaba mucho por hacer. Que no consistiría en un lavado de cara. Hacía falta mucho más que chapa, pintura y arreglos. No era una simple restauración de principios...
Le rodeaban piedras por todas partes y ella en medio.
Aunque conocía la dirección de la cantera nueva, por un rato se sintió impotente. Incapaz de abarcar semejante tarea. Sabía que esa sensación volvería a menudo, pero la debilidad quería dejarla a un lado.
Decidió prepararse, entrenarse a fondo para las duras jornadas que vendrían a continuación. Por mucha ayuda desinteresada que le brindaran, hay trabajos que sólo puede hacer una por sí misma.
Como cuatro puntos cardinales, sus cuatro pilares seguían en pie, resistiendo las vicisitudes del paso del tiempo. Esperando como siempre a que ella tomara la iniciativa, a que se decidiera a reconstruir ese tiempo que le quedaba por vivir.
De repente se fue levantando una brisa... Le daban la alternativa una vez más y decició intentarlo... Por qué no?
Pico y pala.
Cada vez que miraba la tarea que tenía por delante se le nublaban los ojos. No llegó a llorar, porque bastantes lágrimas habían caído en los días pasados como para dejar que una vez más volvieran a empañarle el camino.
A pesar de haber quitado las malas hierbas y tapado los agujeros que la erosión y la larga temporada sin pasar por allí habían creado, pronto descubrió que quedaba mucho por hacer. Que no consistiría en un lavado de cara. Hacía falta mucho más que chapa, pintura y arreglos. No era una simple restauración de principios...
Le rodeaban piedras por todas partes y ella en medio.
Aunque conocía la dirección de la cantera nueva, por un rato se sintió impotente. Incapaz de abarcar semejante tarea. Sabía que esa sensación volvería a menudo, pero la debilidad quería dejarla a un lado.
Decidió prepararse, entrenarse a fondo para las duras jornadas que vendrían a continuación. Por mucha ayuda desinteresada que le brindaran, hay trabajos que sólo puede hacer una por sí misma.
Como cuatro puntos cardinales, sus cuatro pilares seguían en pie, resistiendo las vicisitudes del paso del tiempo. Esperando como siempre a que ella tomara la iniciativa, a que se decidiera a reconstruir ese tiempo que le quedaba por vivir.
De repente se fue levantando una brisa... Le daban la alternativa una vez más y decició intentarlo... Por qué no?
Pico y pala.
(Quiero volar. Parte I)