
Hacía calor ese 9 de Junio, peque.
Aún faltaban un par de semanas para la fecha prevista, pero yo llevaba un par de días sintiéndome bastante rara. Algo me decía que no llegarías a San Juan dentro de mí. Que te vería la carita antes.
Me sentía terriblemente cansada y me costaba mucho caminar los kilómetros que el abuelo imponía a diario y que hacía conmigo, acompañándome. La abuela me preparaba comidas fresquitas y apetecibles pero yo ese día andaba revuelta y no quise comer nada más que un poco de fruta.
Tu papá terminaba justo de dejarte la habitación preparada, así que todo estaba listo. Hasta yo... Que llevaba mucho tiempo esperándote y los últimos meses se me estaban haciendo eternos. Estaba completamente segura de que podría atenderte, no tenía dudas de que tu papá y yo sabríamos cuidar de un bebé. Ya te queríamos tanto.
Era día 8, las contracciones no cedieron cuando me metí en la bañera como pasaba habitualmente. Después de comer, llamé al abuelo y le dije que ibas a nacer. El hombre llevaba más de dos meses con tu bolsa del hospital preparada en el maletero de su coche "por si pasa algo, Mariquiña" y así después pasó lo que pasó.
De todas formas, sabía que iba para largo, que la cosa no era inminente. Me pasé la tarde anotando el tiempo entre contracciones, acabando de bordarte el último babero, haciendo ejercicios de relajación en la alfombra, enviando algún sms avisando que llegabas...
A las 22:30 entrábamos en el Hospital. Durante la noche, varias mujeres se pusieron de parto, y a mi que quería que todo fuera lo más natural posible sin epidurales ni oxitocinas ni nada, me inyectaron un cóctel que ralentizó mi labor y facilitó la del equipo médico, y que influyó en que las horas se convirtieran en ¡¡ 18 !!.
Durante esa larga noche, sentía que cada contraccion me acercaba más a ti. Por fin, por fin iba a ser tu mamá!! Además de "la hija del practicante" y de "a muller de Ricardo", además de María, Marieta... Iba a ser la mamá de Antonciño.
Fue largo y duro, meu rei, más duro de lo que nunca hubiera imaginado. Con la monitorización pude comprobar que, cansadiño, estabas haciendo una bradicardia.
A las 12:12h del mediodía del 9 de Junio de 2.004 mi bebé de 3'350kg salía al mundo. No cambiaría ninguna de las sensaciones que tuve... Ni siquiera el dolor. Pero el momento de notar como NACÍAS, fue, sin duda, el mejor segundo de mi vida.
Debido a la medicación que me habían puesto, tu apgar no era del todo bueno, te estuvieron reanimando durante unos minutos angustiosos y aún tardé un ratito en oírte llorar, pero cuando te tuve en brazos la que lloró como una tonta fui yo y venga a decirte "Mi niño, mi niño". Pensarías que de qué iba todo eso, que porqué lloraba... Eran lágrimas de tremenda alegría.
Recuerdo perfectamente tus ojos ya curiosos mirando a tu padre mientras te hablaba, como si le entendieras. Bebé!!
Es la historia que te gusta oír, sabes cómo terminó el día; papá, tú y yo descansando, felices y exhaustos, con el abuelo infartado por tanta espera e ingresado en la misma planta... La carrera por el pasillo en silla de ruedas para que te pudiera ver por primera vez, la enfermera riñéndonos JA JA JA
Cariño mío, pasan los años muy rápido. Pero quiero recordar siempre cada momento de esas horas del día que naciste, porque para mí fue el más feliz de mi vida.
Ahora eres mi chico, hace tiempo que no tengo bebé... Puedes leer esto, ya te vas a primaria con "los mayores", sin ruedines en la bici y tomas algunas decisiones por ti mismo. Eliges la música que quieres escuchar y te gusta hablar de todo. Eres traste pero de buen corazón. Razonas... Intentamos enseñarte lo que está bien y lo que está mal. Hablo mucho contigo, como mis padres lo hicieron conmigo. Muestras carácter, lo llevas en la sangre... Pero tiene toda la pinta de que si el tiempo y la vida no te cambian, serás una buena persona.
Y eso y que seas feliz, es lo que más me importa.
FELIZ CUMPLEAÑOS ANTÓN. Que te quiero, Panchi.