10 de diciembre de 2008

La mujer afortunada


Hoy me han hecho reflexionar ya de mañana sobre la amistad.

Antes cuando salía de fiesta, nunca faltaban compañeros, siempre había plan por un lado, por otro, o por el de más allá.

Ahora cuando necesito algo más que un café, tengo una lista larga de amigos que sé están al otro lado del teléfono, de la pantalla o de mi puerta esperándome antes que diga Ay. Los de siempre, los nuevos y también los que vendrán, por qué no. Y lo sabía, pero mola confirmarlo.

Preparando las direcciones para las postales de Navidad, nos hemos dado cuenta que cada Diciembre aumenta considerablemente el número de personas a las que queremos felicitar y que en los últimos cinco años (desde que felicitamos juntos mi marido y yo) sólo hemos quitado a dos destinatarios.

Como sé que la señorita de la unidad de quemados a la que este año no le vamos a enviar postal (porque pa'que malgastar el sello y sobre todo nuestra ilusión) me leerá aunque sea a través de su amiga (?), debo comunicar que se lo ha ganado a pulso y que gracias a ella hemos descubierto en mi casa que mi paciencia y mi aguante sí que tienen límite. Es que no lo sabíamos.

Me siento afortunada por teneros al otro lado. A mi lado.

2 comentarios:

Nacho dijo...

Y es que eres afotunada, pero menos que yo, que he tenido la suerte de conocerte.

Juani lopes dijo...

AMISTAD y en mayuscula la escribo, pues aunque sea hace poco tiempo que te conozco , ya formas parte de mi circulo de amistad
saluditos